El conflicto por el cobro del Gravamen a los Movimientos Financieros (GMF) en Colombia ha escalado al terreno judicial. El Tribunal Administrativo de Cundinamarca admitió una acción popular que busca obligar a las entidades bancarias a implementar de manera inmediata el sistema tecnológico que permita la exención del 4×1000 en múltiples cuentas, tal como lo ordena la Ley 2277 de 2022.
La decisión judicial se produce tras cumplirse el plazo legal de dos años sin que los usuarios hayan podido gozar del beneficio de mover hasta 18,3 millones de pesos mensuales sin el impuesto a las transacciones entre diferentes entidades.
¿Qué decidió el Tribunal y qué busca la demanda?
La demanda, admitida formalmente este lunes, señala que los bancos han vulnerado los derechos colectivos de los consumidores financieros al no desarrollar la infraestructura necesaria para consolidar los movimientos de los usuarios.
Según reportó La Silla Vacía, la acción judicial no solo exige la implementación del software de interoperabilidad, sino que también solicita que se evalúe la devolución de los dineros cobrados injustificadamente desde que venció el plazo de implementación en diciembre de 2024.
El magistrado ponente ha dado un plazo a la Superintendencia Financiera y a las entidades demandadas para que respondan sobre el estado real de la interconexión de datos, un proceso que, según el gremio bancario, presenta «complejidades técnicas estructurales».
El origen del caos: Un beneficio ley que solo existe en el papel
La controversia radica en el incumplimiento de la última reforma tributaria. Antes, el usuario debía elegir una única cuenta para eximirla del 4×1000. La nueva norma estipula que la exención debe ser sobre la persona y no sobre el producto; es decir, que un ciudadano puede tener tres cuentas en bancos distintos y, mientras la suma de sus retiros no supere las 350 UVT, ninguna debería cobrar el impuesto.
Sin embargo, como no existe el sistema unificado que permite a los bancos «hablar entre sí» en tiempo real para saber cuánto ha retirado un usuario en otra entidad, el cobro se sigue efectuando de manera automática, obligando al contribuyente a realizar trámites manuales de marcación y desmarcación que resultan ineficientes.
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