“Ay, cómo me gustaría vivir en una ciudad llena de árboles, con un clima primaveral y gente chévere… con apartamentos minúsculos que cuestan una millonada y arriendos que suben de la nada”, ironiza una nota de La Pulla al describir lo que muchos paisas ya sienten: que vivir en Medellín se ha convertido en un sueño cada vez más inalcanzable.
El video advierte que “hoy la ciudad está en severa crisis de vivienda, porque hay un déficit grave y además los precios están por las nubes en algunas zonas. Vivir en Medellín se está convirtiendo en un sueño inalcanzable para muchos.” Y no es para menos: La capital antioqueña atraviesa por una de las crisis de vivienda más graves del país. Según datos oficiales, el déficit cuantitativo alcanza cerca de 37.000 hogares, que necesitan de una vivienda nueva, mientras que 180.000 requieren mejoras locativas. En total, más del 22% de las familias vive en condiciones inadecuadas.
El encarecimiento del suelo agrava el panorama: entre 2022 y 2023 el precio promedio del metro cuadrado en Medellín subió 16,2% por encima de la inflación, haciendo cada vez menos atractiva la construcción de vivienda social.
Esto se refleja en la asequibilidad de la vivienda en la ciudad, “un millón 900 mil pesos por un apartaestudio en Belén, dos millones de pesos por un apartamento de 60 metros cuadrados en San Antonio de Prado, siete millones de pesos por uno de 70 metros cuadrados en El Poblado”, ejemplifica Juan Carlos Rincón. Y lo más preocupante, añade el medio, es que “algunos apartamentos no están en buen estado o les ponen condiciones absurdas como que solo se pueden bañar una vez al día”.
De la misma manera, la oferta de vivienda también declina: entre enero y noviembre de 2024, en Medellín apenas se vendieron 1.118 viviendas de interés social (VIS), frente a 18.601 en Bogotá y 8.833 en Cali. El resultado es que Medellín, en palabras de La Pulla, “se está convirtiendo en una ciudad para invertir, no para vivir. Ahí los locales llevan del bulto”.