Sector azucarero: campesinos encuentran en la miel de caña una alternativa para conservar el bosque

por Redacción OpinaColombia.co | Sep 15, 2026

● Diez veredas de Cartagena del Chairá se articulan alrededor de Dulce Amazonía, una iniciativa comunitaria que busca fortalecer alternativas económicas para las familias campesinas.

● El campesinado ya no es reconocido únicamente por su papel productivo: Desde 2023, Colombia reconoce constitucionalmente al campesinado como sujeto de derechos y de especial protección.

● Colombia enfrenta un reto global: restaurar el 30 % de los ecosistemas degradados antes de 2030. Esa es una de las metas del Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal para recuperar biodiversidad, conectividad e integridad ecológica.

Antes de ser una marca, Dulce Amazonía fue una idea sencilla: sembrar, producir y compartir. La iniciativa nació en Cartagena del Chairá, a partir del liderazgo de Melco Betancourth y Libardo Guzmán, quienes establecieron una pequeña área de cultivo de una variedad regional de caña y comenzaron a compartir su producción con las familias vecinas. El proceso ha contado con el acompañamiento técnico de la Asociación Ambiente y Sociedad, que ha contribuido a fortalecer las capacidades de la comunidad y acompañar la construcción de esta apuesta colectiva.

Aquella experiencia de autoconsumo se convirtió progresivamente en una iniciativa más grande que hoy busca reunir a las familias de las diez veredas alrededor de una identidad común, sin perder los conocimientos y las historias propias de Caquetá.

La historia de Dulce Amazonía también está marcada por el legado de Melco, quien falleció, pero cuya manera de entender el liderazgo y el trabajo continúa siendo una referencia para la comunidad. Su legado resume uno de los principios que hoy orientan la iniciativa: una actividad productiva puede convertirse en una oportunidad para compartir, aprender, y construir bienestar común.

 

De una parcela familiar a una apuesta más grande

Dulce Amazonía nació en Caquetá como una iniciativa impulsada desde los propios liderazgos comunitarios, con el propósito de generar alternativas económicas para las familias campesinas y fortalecer su relación con el territorio. Con el tiempo, encontró en el proyecto Soluciones Apropiadas, con el acompañamiento de la Asociación Ambiente y Sociedad, una oportunidad para fortalecer sus capacidades, acceder a herramientas y maquinaria, mejorar sus procesos y proyectar la iniciativa hacia nuevos horizontes.

Actualmente, la comunidad cuenta con un trapiche, trituradora, peletizadora, trilladora de arroz, guadañas y fumigadoras, equipos que representan no solo infraestructura productiva sino una nueva capacidad para organizar y administrar colectivamente los recursos del territorio.

Como parte de este proceso, los viernes se establecieron como jornadas productivas. En estos espacios las familias pueden encontrarse, utilizar la maquinaria y programar actividades. La apuesta es que los equipos dejen de ser recursos almacenados y se conviertan en herramientas efectivamente al servicio de la comunidad.

La continuidad de la producción de miel de caña ha sido uno de los primeros resultados de esta nueva etapa. La comunidad definió responsabilidades, estableció metas y organizó las tareas necesarias para conseguir materiales e insumos. El primer producto elaborado fue vendido en su totalidad durante un taller, una experiencia que permitió comprobar que la producción local podía encontrar compradores y que el sistema podía traducirse en resultados concretos.

 

Producir sin perder el vínculo con la Amazonía

 

La miel de caña y la panela son actualmente productos priorizados por Dulce Amazonía, pero la iniciativa no pretende limitarse a ellos. El plátano y sus transformaciones, las mermeladas y productos derivados de la producción ganadera, como el queso y el arequipe, hacen parte de las posibilidades que podrían desarrollarse de acuerdo con las capacidades y materias primas disponibles en las familias.

Esta diversidad refleja una característica fundamental de la Agricultura Campesina, Familiar y Comunitaria (ACFC): sistemas productivos de pequeña escala, diversificados y estrechamente relacionados con el entorno natural, los conocimientos locales y las dinámicas de la comunidad. La dimensión ambiental del campesinado señala que estos sistemas pueden contribuir a la agrobiodiversidad, la soberanía alimentaria y la transición hacia modelos agroecológicos.

En ese sentido, Dulce Amazonía representa una expresión concreta de una relación entre producción, campo y comunidad que trasciende la idea del campesinado como un actor exclusivamente productivo. En Colombia, el reconocimiento constitucional del campesinado como sujeto de derechos y de especial protección incluye sus dimensiones económica, social, cultural, política y ambiental, así como su particular relación con la tierra, el territorio, el ambiente sano y los recursos naturales.

Una experiencia local en el marco de las metas globales de biodiversidad

La experiencia de Dulce Amazonía adquiere una relevancia adicional en el contexto de los compromisos que Colombia asumió para detener la pérdida de biodiversidad.

El Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal, adoptado en 2022, establece la Meta 3, conocida como 30x30, que busca que, “para 2030”, al menos el 30 % de las zonas de particular importancia para la biodiversidad y los servicios ecosistémicos sean conservadas y gestionadas eficazmente mediante áreas protegidas y otras medidas efectivas de conservación. La meta reconoce, además, la importancia de los territorios tradicionales y de los sistemas de gobernanza comunitaria.

Este cambio supone pasar de una concepción de la conservación centrada exclusivamente en las áreas protegidas hacia una visión más amplia, que reconoce las formas de gobierno, gestión, cuidado desarrolladas por las comunidades locales. En Colombia, esta perspectiva se refleja en el Plan de Acción de Biodiversidad al 2030. Su Meta Nacional 5 busca fortalecer la gobernanza de todos los sectores, así como de la sociedad en su conjunto, mediante estrategias de conservación y gestión territorial que incluyen áreas protegidas, Otras Medidas Efectivas de Conservación (OMEC) y otras formas de conservación que reconocen los territorios étnicos, campesinos, tradicionales.

Dulce Amazonía muestra cómo el fortalecimiento de las economías campesinas puede contribuir a los objetivos de biodiversidad cuando se articula con la organización comunitaria, el manejo sostenible de los recursos y el cuidado del territorio. Más que una iniciativa productiva, representa una experiencia en la que las familias de Cartagena del Chairá fortalecen capacidades para gestionar colectivamente sus medios de vida y construir alternativas económicas compatibles con la conservación de la Amazonía. En este sentido, su experiencia aporta a una visión de la conservación que reconoce el papel de las comunidades campesinas y sus formas de organización territorial. La iniciativa hace parte de Soluciones Apropiadas, impulsada con el liderazgo de las familias y el acompañamiento técnico de la Asociación Ambiente y Sociedad.

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