A una década de la firma del Acuerdo Final de Paz de 2016, la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia enfrenta una crisis de legitimidad.
Por Opina Colombia
Mientras el Gobierno Nacional intensifica una agenda que busca desmantelar la arquitectura institucional de la paz, la entidad garante parece haber optado por un "estruendoso silencio" que, lejos de ser diplomático, comienza a interpretarse como complicidad o, en el mejor de los casos, el camino hacia una peligrosa irrelevancia.
El desmonte de la institucionalidad: Del dicho al hecho
La retórica del Ejecutivo ha pasado de la amenaza a la acción concreta. La postura del gobierno frente al Acuerdo no solo ataca la división de poderes, sino que pone en jaque la supervivencia de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Tal como señala un análisis de Cambio Colombia, las posibilidades y riesgos del plan gubernamental para desmantelar la JEP son claros y presentan vacíos que amenazan la estabilidad del proceso.
Este ataque no es solo discursivo. La censura a las emisoras de paz —compromiso clave del Acuerdo— ha encendido las alarmas de organizaciones de la sociedad civil. La FLIP ha sido contundente al rechazar la suspensión de 20 de estas emisoras, calificando la decisión como un golpe directo a la pluralidad y la memoria del conflicto. Ante esto, la Misión de la ONU, que debería actuar como salvaguarda, "no ha dicho esta boca es mía".
La crisis de liderazgo: ¿Ausencia o miopía diplomática?
El cuestionamiento recae directamente sobre la jefatura de la Misión. Tras la llegada del diplomático eslovaco Miroslav Jenča, diversos sectores han señalado una "notoriamente debilitada interlocución pública" frente a las amenazas que acechan al proceso. Las críticas apuntan a que Jenča, quien asumió el cargo en septiembre de 2025, parece aún distante de los desafíos territoriales y de los derechos de las comunidades afro e indígenas.
El ex ministro Juan Fernando Cristo sintetizó la frustración nacional a través de sus redes sociales al cuestionar la pasividad del organismo internacional ante las amenazas de cárcel para firmantes del acuerdo: "¿Dónde está la Misión de la ONU? Sería clave un pronunciamiento ante las afirmaciones del Presidente electo en contra de un acuerdo de Estado".
La Misión parece haber adoptado un rol de "convidado de piedra". Mientras 200 organizaciones de la sociedad civil han demandado un mayor contacto con el liderazgo de la Misión, la entidad persiste en un lenguaje que muchos analistas tildan de "rutina burocrática".
El riesgo es alto: al evitar pronunciarse sobre el encarcelamiento de comparecientes o la reestructuración del sistema de garantías, la ONU no solo pierde capacidad de disuasión, sino que corre el riesgo de certificar "la muerte por inanición de la esperanza de la paz en Colombia".
Las críticas no dan tregua. Gimena Sánchez de WOLA, Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos), uno de los principales think thank sobre el país en Washington llamó la atención sobre el nuevo jefe de la Misión Miroslav Jenka.
“Entendemos que el nuevo jefe de la Misión está conociendo el país y el estado de la implementación del Acuerdo y que tal vez por eso no se le ha visto un protagonismo más activo y público en su defensa. Pero sí, esperamos una estrategia más sostenida de apoyo ante actores nacionales e instituciones de Estado, por un lado, y una mayor coordinación con el resto de la comunidad internacional, por el otro. En ocasiones anteriores de cambio de gobierno la Misión ha sido muy activa observando la continuidad de la implementación. Confiamos en que, ante la salida de Raúl Rosende, quien llevaba años como representante adjunto liderando el cuidado internacional del Acuerdo, y la llegada de la jefa adjunta de la Misión, Claudia Mojica, la Misión pueda mantener su capacidad de acción. Ella estuvo en La Habana, en la etapa inicial de la negociación y ha mostrado ser una diplomática con experiencia para aportar a la implementación” demandó Pastor Alape, El exintegrante del Secretariado de las FARC-EP y hoy dirigente del partido Comunes es uno de los principales responsables del acompañamiento al proceso de reincorporación de las personas firmantes del Acuerdo de Paz de 2016.
Y agregó “A pesar de que Estados Unidos haya tenido la iniciativa de reducir la capacidad de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia, el representante permanente de Estados Unidos ante el Consejo de Seguridad, Mike Walz, aseguró hace unos días que su país está comprometido con la paz en nuestro país y que continuarán convocando al gobierno de nuestro país a priorizar la implementación integral y expedita de sus compromisos en virtud del Acuerdo, especialmente aquellos relacionados con la seguridad, la inversión en infraestructura como parte de la solución permanente al narcoterrorismo y la inseguridad en Colombia”.
¿Qué está pasando con la Misión? parecería que se ha vuelto irrelevante cuando la paz en Colombia más la necesita.






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